Ingerir al día unos niveles de cafeína similares a los que hay en dos o tres tazas de café, o su equivalente en té, podrían reducir el colesterol LDL (malo), lo que ayudaría a minimizar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Si eres de los que no puede sobrellevar el día sin alguna que otra taza de café podrías estar favoreciendo sin saberlo la salud de tu corazón, pues podrías estar contribuyendo a prevenir problemas cardiacos, o al menos así lo indica un estudio realizado por miembros de la McMaster University (Canadá). En el trabajo, se indica que tomar la cafeína que se encuentra en dos o tres tazas de café al día –o su equivalente en té– podría prevenir evitar las enfermedades cardiovasculares.

Concretamente, la investigación, publicada en Nature Communications, indica que esas cantidades de cafeína son suficientes para provocar una reacción en el organismo que hace que se reduzcan los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL), comúnmente llamado colesterol malo, lo que previene el desarrollo de enfermedades cardiovasculares que comprometan la salud.

Esto se produce porque la cafeína tiene la capacidad de reducir los niveles de la proteína PCSK9 en el torrente sanguíneo, lo que hace que el hígado elimine más exceso de colesterol LDL en la sangre. Además, según explican, la cafeína y sus derivados también pueden bloquear la activación de la SREBP2, otra proteína que a su vez reduce los niveles de PCSK9.

Café sí, pero sin crema batida ni bollería

“Dado que SREBP2 está implicado en una serie de enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes y la enfermedad del hígado graso, mitigar su función tiene implicaciones de gran alcance. Estamos entusiasmados de buscar esta nueva clase de medicamentos, o nutracéuticos, para el posible tratamiento y prevención de enfermedades cardiovasculares”, explica Richard Austin, principal autor del estudio.

La cafeína hace que se reduzcan los niveles de proteína PCSK9 en la sangre, que aumenta la actividad del hígado eliminando el colesterol LDL

Austin y el coautor Paul Lebeau, ya habían descrito otro fenómeno molecular parecido a este en 2020. En ese año descubrieron cómo una variante genética rara en el gen PCSK9 que reduce su liberación del hígado condujo a niveles más reducidos de colesterol y una vida más longeva para quienes lo portan.

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“Estos hallazgos tienen implicaciones de amplio alcance, ya que conectan este compuesto biológicamente activo y ampliamente consumido con el metabolismo del colesterol a nivel molecular”, ha explicado Guillaume Paré, otro de los autores de la investigación. Sin embargo, no hay que olvidar que se está hablando del té o el café como tal, no de bebidas energéticas con cafeína. Además no podrán obtenerse estos beneficios si se le añaden grandes cantidades de crema batida o azúcar, o se acompañan con pasteles o bollería.

Los autores ahora quieren centrarse en explorar y desarrollar lo que llaman derivados de la cafeína, que según explican, pueden ser más potentes que el café con cafeína y que podría llegar a tomarse con fines medicinales y sin los efectos secundarios estimulantes que genera esta bebida marrón.