Por: Mtra. Nohemi Argüello Sosa.

Con unos días de diferencia de la revuelta de Porfirio Díaz para arrebatar la ciudad de México a Lerdo de Tejada, nació Leonor Villegas de Magnón, el 12 de junio de 1876 en Nuevo Laredo, Tamaulipas. “El día de su nacimiento, su padre la apodó afectuosamente «La Rebelde», pues los militares que inspeccionaron el área en busca de insurgentes creyeron que el llanto de la recién nacida era el de un rebelde oculto”, anécdota contenida en el libro “La Rebelde”, la memoria escrita por Leonor Villegas de Magnón en la que aborda la trascendencia de su labor en la historiografía de la Revolución Mexicana, destacando su papel como una figura singular, anónima y relegada al olvido debido a su condición de mujer.

Leonor fue una mujer tamaulipeca de la época revolucionaria que poco se conoce y no forma parte de los “vivas” que pululan durante los festejos del 20 de noviembre, Aniversario de la Revolución Mexicana.

Historiadoras como Clara Lomas y Martha Eva Rocha han rescatado la historia de Leonor Villegas a través de diversos escritos donde relatan que, durante el movimiento armado, Leonor tuvo la oportunidad de irse al extranjero, no lo hizo y se comprometió con el carrancismo, liderando la creación de la Cruz Blanca Nacional.

Villegas desafió el paradigma patriarcal al negarse a aceptar que el único rol social de las mujeres era el hogar. A pesar de su educación en un colegio religioso, donde se preparaba a las mujeres para el hogar o el convento, la coyuntura de la Revolución le brindó la oportunidad de participar en el ámbito público y político.

No obstante, su rebeldía no implicó romper con los principios culturales en los que fue formada, ni lo hicieron otras mujeres de esa época que defendían las ideas del feminismo liberal. Su participación en el feminismo se centró en la búsqueda de derechos como la educación y el trabajo en igualdad con los hombres.

Aun cuando, Leonor desafió la narrativa de la Iglesia católica, que tradicionalmente había definido el rol social de las mujeres, no transgredió los mandatos del matrimonio religioso, manteniendo su intimidad amorosa en silencio y viviendo separada de su esposo sin divorciarse.

Su participación en las brigadas sanitarias alteró su vida cotidiana como una mujer de clase media, enfrentando riesgos y sacrificios. Aunque sus acciones fueron olvidadas en la historia centrada en los hombres, Leonor Villegas se ocupó para dejar testimonio del protagonismo activo de las mujeres.

Su libro “La Rebelde” inicia con “Esta es la historia de miles de personas a quienes yo debo justicia y a quienes yo honro, algunas todavía sirven a su gobierno, luchando silenciosamente y esperando la realización de los sueños de Carranza”. Valentía y abnegación de las mujeres en la Revolución es lo que se exalta en la narrativa de Leonor Villegas.

Según Martha Rocha, la narración de Villegas refleja la paradoja entre la rebeldía y el «deber ser», mostrando su propia lucha interna. Influenciada por el discurso dominante sobre la debilidad de las mujeres, presenta a las enfermeras como heroínas sufridas que esperaban el llamado a la gloria.

La historia completa de la revolución no ha sido contada. Sin el reconocimiento merecido, la lucha y el compromiso de muchas mujeres mexicanas también han forjado nuestra patria, Leonor Villegas de Magnón, la rebelde, es ejemplo.

¿Usted, qué opina?