1. Establece una hora para cenar juntos

Es muy grato ver una familia reunida alrededor de la mesa para cenar, quizá porque esta tradición se está perdiendo. La cena suele ser el único momento del día en que puede reunirse toda la familia, así que haz de ella una sana costumbre. Usen ese tiempo para contarse cómo les fue en el día, hacer planes para el fin de semana y disfrutar la charla y la compañía. Las investigaciones muestran que los adolescentes que cenan con sus padres y hermanos al menos unas tres veces por semana son menos proclives a fumar y consumir drogas, y tienden a sacar mejores calificaciones en los exámenes escolares.

2. Déjalos volar, pero mantente cerca

Es normal que los adolescentes quieran pasar más tiempo con sus amigos que con sus padres, pero no tomes esto como una señal de que tu trabajo como padre se está acabando. Busca formas de seguir participando en la vida de tus hijos; por ejemplo, para conocer y convivir un poco con sus amigos, puedes organizar una reunión en casa para ellos después de clases. Lograr que tus hijos te dejen entrar en sus espacios puede ser todo un reto, pero es importante para mejorar tu relación con ellos.

3. No les ocultes tus sentimientos

Está bien no revelar los detalles de tus asuntos íntimos, pero demostrar que de vez en cuando tú también te sientes frustrado, inseguro o avergonzado les hará saber a tus hijos adolescentes que, ante todo, eres un ser humano. Ellos no sólo se sentirán más cerca de ti, sino que probablemente adquirirán la confianza necesaria para hablar contigo sobre asuntos delicados cuando se presenten.

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4. Valora su parecer

Los adolescentes tienen una opinión sobre casi todo, y no son tímidos a la hora de hablar. Permíteles tomar decisiones más independientes; por ejemplo, deja que ellos decidan cuándo y dónde estudiar, cómo vestir o qué actividades extraescolares realizar. Sin embargo, recuerda que algunas decisiones no son negociables. Los padres deben establecer límites que protejan la salud, la integridad y el bienestar de sus hijos a cualquier edad; entre esos límites se cuentan la hora de llegada a casa en la noche, asuntos como el consumo de alcohol y la actividad sexual, o cuestiones referentes a los estudios y la elección de carrera.

5. Ten confianza en su capacidad de tomar decisiones sensatas

No hay duda de que tomarán decisiones equivocadas de vez en cuando, pero permíteles encontrar soluciones a los problemas por su cuenta. ¿No te habría gustado que tus padres hicieran lo mismo contigo?

6. Llama antes de visitar

Si tienes un hijo adulto, telefonea antes de ir a su casa, siempre, a menos que sea una urgencia. Si eres padre de un adolescente, llama a la puerta antes de entrar a su cuarto.

7. Respeta su privacidad

No leas sus escritos, escuches sus conversaciones telefónicas ni los acoses con preguntas. Si identificas un comportamiento preocupante en uno de tus hijos, aborda el asunto directamente con él diciendo: “¿Podemos hablar de esto?” He aquí un ejemplo: “Has estado muy callado últimamente, y eso me preocupa. ¿Podemos hablar de esto?”

8. Sé honesto

Muchos padres elogian a sus hijos cuando no deben hacerlo para no herirlos, pero eso les resta credibilidad. Si los elogios y las críticas son sinceros y justificados, tus hijos aprenderán a confiar en ti.

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Tomado de rd.ca / Ingimage