Por: Lic. Teresa Medina Marroquín.-
Las afirmaciones de que las expectativas del país anuncian la inminencia no de una batalla política-electoral, sino de una guerra entre grupos de poder, ya no son exageradas.
¿Cuál es –preguntaría no mucha gente, dada la enorme perturbación social prevaleciente– la situación que lleva a la clase política a sostener posturas radicales, intolerantes y agresivas, como si su competencia no fueran seres humanos?
Para empezar y no continuar esperando (indefinidamente) a una reacción positiva, suponemos que las habilidades políticas han comenzado a perderse a pasos agigantados.
Todo México, por culpa de lo anterior, da la impresión de estar en medio de una guerra.
Una guerra engendrada por la pérdida de la conciencia política para negociar exitosamente los relevantes temas del poder o, vulgarmente hablando, la incapacidad de llevarse la fiesta en paz.
Pues la civilidad ya fue borrada del diccionario político y todo mundo quiere hacer su regalada gana.
Sin importarles a todos esos integrantes de la clase política que la democracia tan cacareada (y tremendamente costosa) haya sido reducida a una simple y débil armazón a punto de derrumbarse.
Y es que todo apunta a que el pleito, el odio, la envidia, el egoísmo, entre otros demonios más, sean los elementos importantes de las elecciones del 2024.
Es decir, la miseria humana encabeza la preeminencia de un proceso electoral que amenaza a que esas tendencias, que ya empiezan a generar una honda preocupación, dejen de lado y abandonen la más grande de sus prioridades:
Proteger a las y los mexicanos más vulnerables.
QUE XÓCHITL CAERÁ… SIN ORDEN DE APREHENSIÓN
Algunos personajes comienzan inclusive a darse el lujo de apostar —sin el menor nerviosismo— a que, por causa de esa pérdida de conciencia política, la disputa del poder que encabezarían (quizá) Claudia Sheinbaum, Marcelo
Ebrard, Adán Augusto López o hasta Gerardo Fernández Noroña, contra esa aberración llamada derecha, será el conflicto electoral más importante del siglo.
Otros, muy aventados, andan diciendo que desde la “aparición” de Xóchitl Gálvez, el proyecto de la izquierda dejó de ser lo que era.
Otros líderes de opinión “garantizan” que la senadora y ex colaboradora de Vicente Fox no provocará ninguna tormenta política.
Advirtiendo que independiente de los delitos que le fueron detectados a su paso por la Alcaldía Miguel Hidalgo, y que revelan que se enriqueció al amparo del poder público por más de 1,400 millones de pesos (que es muchísimo dinero), la señora Gálvez no tiene la estatura política como para competir en esos niveles de poder.
Que no será, en otras palabras, una orden de aprehensión la que saque de la jugada a Xóchitl, sino su proclividad a la transa, al dinero fácil por muchos millones y a la inmoralidad de negar delitos como tráfico de influencias, ejercicio abusivo de funciones y corrupción.
Por su parte, ¿las “corcholatas” habrán aprendido que la voracidad corrupta de quienes gobernaron el pasado y que dejó al país sin la mínima legitimidad no es el camino, o al rato también les destaparán un montón de cloacas igual de repugnantes?
GATTÁS RECONOCE A CORPORACIONES E INSTITUCIONES
En el marco de la reunión extraordinaria de la Mesa Municipal de Seguridad, el alcalde de Victoria, Eduardo Gattás Báez, reconoció el compromiso de corporaciones e instituciones con la sociedad victorense.
Dijo que a raíz del siniestro en el Colegio Antonio Repiso es justo reconocer a todos los mandos, personal operativo y servidores públicos, por su pronta respuesta, coordinación y resultados en el operativo del 18 de julio. “Es un honor contar con instituciones comprometidas con la vida e integridad física y el patrimonio de la población”, expresó.
¡Excelente inicio de semana!
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