El escaso personal, funciones y programas que le quedaban a la agencia de cooperación pasarán a formar parte del Departamento de Estado de Estados Unidos, el país que más contribuía hasta ahora en programas de desarrollo.
Tras seis décadas de funcionamiento, el presidente de Estados Unidos ha puesto fin a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El cierre forma parte de las medidas drásticas de la Administración federal y fue uno de los principales objetivos del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) de Elon Musk, que pretendía eliminar el máximo gasto público posible.
En 1961, el Congreso estadounidense aprobó la Ley de Ayuda Exterior, y el entonces presidente John F. Kennedy creó USAID como una agencia independiente mediante una orden ejecutiva, fusionando otras en el nuevo organismo federal.
Su misión a lo largo de los años ha sido acabar con la pobreza extrema y promover sociedades prodemocráticas en todo el mundo. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha ordenado que USAID y sus programas restantes sean absorbidos por el Departamento de Estado. «Más allá de la creación de un complejo industrial de oenegés en todo el mundo a costa de los contribuyentes, USAID tiene poco de lo que presumir desde el final de la Guerra Fría», afirmó Rubio el martes en una publicación en redes sociales.

