Por: Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Estamos a escasos días en que los 43 municipios de la entidad y la nueva Legislatura de Tamaulipas inicien a transitar bajo un paisaje político donde, precisamente, esos mismos o nuevos poderes (por reelectos o no que sean algunos alcaldes y diputados) pronto enfrentarán a una serie de proyectos no considerados y mucho menos expresados en campañas.
A priori se podría pensar que el rubro de las cuentas públicas será un factor determinante dentro del contexto de Entrega/Recepción.
Pero meterse a ese tema, que siempre se vuelve complejo, no sólo es como tratar de sudar calores futuros, sino que de momento no es una prioridad ante la serie de momentos clave que vivirá toda la nación con el cambio en el Poder Ejecutivo Federal.
Una transición donde Claudia Sheinbaum Pardo relevará a Andrés Manuel López Obrador, y cuyo cambio se supone será terso, pero al mismo se afirma tampoco estará exento de sorpresas desagradables.
Recordemos que la mayoría de las transiciones en este país siempre han estado propensas al deslinde de quien asume la silla presidencial, así sea que el que se va haya tenido “mucho que ver” en que quien lo suceda le deba haber alcanzado la Presidencia de la República.
Desacoplarse de esa lealtad o de esa deuda dominante ha suscitado, todo mundo lo sabe en este país, conflictos a gran escala, pues el mundo político, lejos de su apariencia de fáciles promesas de transformaciones, siempre será un territorio hostil, proclive a la traición, a la crisis generalizada y a los colapsos sociales y económicos.
LA VENTAJA DE TAMAULIPAS DE TENER UN GOBERNADOR
RESPETUOSO DE LAS LEYES
La ventaja con la que cuenta Tamaulipas es que tiene en Palacio de Gobierno a un hombre demócrata, tolerante, respetuoso de las leyes, honesto y cabal.
Lo que le daría a esas transiciones municipales, estatales y nacionales la confianza de un liderazgo estatal con reconocimiento nacional, ajeno a las especulaciones que por estos días –repito– vendrán cargadas de acusaciones de malos manejos, cuyos ruidazos sólo se tranquilizarán con la capacidad de convocatoria de un Gobernador, como es Américo Villarreal
Anaya, que a nadie prejuzga sino que sólo establece que todo sea sometido al Estado de derecho.

