Las mujeres con reglas irregulares tienen más riesgo de sufrir hígado graso. Los estrógenos frenan la inflamación que daña este órgano, pero los niveles de esta hormona no son óptimos cuando las reglas son irregulares.

Hace tiempo que se sabe que las mujeres con menstruaciones irregulares tienen mayor riesgo de diabetes o problemas cardíacos. Un nuevo estudio publicado en la revista de The Endocrine Society ha evidenciado que también tienen riesgo de sufrir enfermedad del hígado graso no alcohólico.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico va camino de convertirse en un gran problema de salud pública por la falta de diagnóstico. Se calcula que un 25% de la población puede sufrirla pero la mayoría están sin diagnosticar.

Esta enfermedad puede revertirse en su inicio con buenos hábitos de vida, pero si avanza puede derivar en una cirrosis o un cáncer hepático. Tratarla a tiempo es clave, pero su diagnóstico temprano no es fácil porque no da síntomas y los análisis rutinarios no la detectan fácilmente.

Saber que las mujeres con reglas irregulares tienen más probabilidades de trastorno hepático es una señal de alarma para establecer medidas preventivas en este grupo de riesgo. El ejercicio y la dieta son la mejor estrategia para tratar la afección, ya que no hay fármacos específicos aprobados para el hígado graso.

EL VÍNCULO ENTRE LA REGLAS IRREGULARES E HÍGADO GRASO

«Nuestro estudio es el primero que ha encontrado una relación entre los ciclos menstruales largos o irregulares y la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Y este vínculo no se explica por la obesidad«, explica el Dr. Seungho Ryu, autor del estudio.

Los investigadores estudiaron a 72.092 mujeres menores de 40 años. Al inicio de la investigación, alrededor del 28% tenían ciclos menstruales largos o irregulares y el 7% tenía hígado graso no alcohólico.

Los investigadores hicieron un seguimiento cuatro años después y encontraron nuevos casos de hígado graso en casi el 9 % de las mujeres.

Al analizar a fondo los casos, concluyeron que había una asociación entre ciclos menstruales largos o irregulares en mujeres jóvenes y un mayor riesgo de hígado de graso.

FACTORES DE RIESGO DE HÍGADO GRASO

La enfermedad del hígado graso no alcohólico ocurre cuando se depositan cantidades anormalmente elevadas de grasa en el hígado, lo que puede provocar inflamación y cicatrización.

Si no se trata puede derivar en cirrosis cáncer hepático. También aumenta el riesgo cardíaco.

Los factores que aumentan el riesgo de sufrir hígado graso son bien conocidos:

  • Diabetes tipo 2prediabetes (alteración de la tolerancia a la glucosa), obesidadcolesterol, triglicéridos elevados e hipertensión.

Este nuevo estudio sugiere que las reglas irregulares también son otro factor de riesgo a tener en cuenta.

EL PAPEL DE LOS ESTRÓGENOS

El estudio no ha profundizado en el mecanismo que vincula las reglas irregulares con el hígado graso, pero los autores sugieren que los niveles de estrógeno podría explicar la relación.

De hecho, estudios anteriores han demostrado que niveles bajos de estradiol se relacionan con más riesgo de hígado graso. También se ha visto que la terapia de reemplazo de estrógeno reduce esta afección hepática.

  • Unas reglas regulares favorecen unos niveles óptimos de estrógenos. Y los estrógenos frenan la inflamación, el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina, lo cual explicaría también que redujeran el riesgo de hígado graso.
  • Sin embargo, cuando las reglas son irregulares el nivel de estrógenos no es el óptimo.

CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

«Las mujeres jóvenes con ciclos menstruales largos o irregulares pueden beneficiarse de los cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de hígado graso, así como de otras enfermedades cardiometabólicas», señala el Dr. Ryu.

La Asociación Americana del Corazón recuerda que el hígado graso se puede prevenir manteniendo un peso saludable, haciendo ejercicio regularmente, siguiendo una dieta cardiosaludable, controlando enfermedades como la diabetes tipo 2 y reduciendo los niveles elevados de triglicéridos en la sangre.

En aquellas personas que tienen especial riesgo de sufrir hígado graso se aconseja la realización de pruebas como la gammagrafía hepática de forma rutinaria para detectar a tiempo el trastorno.

Mediante un ultrasonido, esta prueba mide la elasticidad, la grasa y la rigidez (resultado de la cicatrización) del hígado.

Recordemos que muchas personas con hígado graso están sin diagnosticar porque esta afección no da síntomas al inicio y los análisis de sangre de rutina no revelan con claridad anomalías hepáticas.