Por: Mao Flamarique
Mientras que el Líder del SNTE Arnulfo Rodríguez Treviño y Lucía Aimé Castillo Pastor titular de la secretaria de Educación Pública juegan a las vencidas de poder, amagándose mutuamente con más acciones represivas, sin que la sociedad y los padres de familia ven cercano el fin del conflicto, cientos de escuelas públicas siguen sin clases.
Cerrando las escuelas Arnulfo Rodríguez y sus maestros amenazan con incrementar la presión a través de trasladar su plantón al gobierno del estado, estrangular algunas vialidades como ya lo hacen con la calzada general Luis Caballero y reteniendo tomadas las instalaciones de la SEP y los centros regionales de desarrollo educativo (CREDES) hasta ser atendidos.
Por su parte Lucía Aimé, amenaza con no pagar los salarios de la próxima quincena a los maestros ante la imposibilidad de laborar al estar el edificio tomado y desliza la advertencia de que muchos maestros podrían incurrir en abandono del trabajo al faltar por más de tres días a trabajar, haciéndose acreedores al despido justificado por ley.
Mientras esto sucede, en Tamaulipas se remarca la importancia de iniciar las mesas de diálogo y análisis para plantear las peticiones y soluciones a los problemas pendientes de resolver, el Sindicato de maestros a puesto como condición única para sentarse a negociar, la renuncia de Lucía Aimé, quien a su vez en rueda de prensa aseguró que esa decisión solo es del gobernador y que en lo que a ella compete no renunciará.
Dentro de estos problemas de juegos de poder (de ver quien puede más) los más afectados son los niños de escuelas públicas al no tener clases y que cada día que se tarde en resolver el problema se verán más afectados.

