Los expertos aconsejan revisar la vista de los menores con el comienzo del nuevo curso

Con la vuelta a las aulas de los más pequeños, las medidas de precaución que tanto centros escolares como padres han adoptado este año por la actual crisis sanitaria se han extremado. Las mascarillas son parte del uniforme de los niños y el cuidado de la salud se ha situado como la prioridad principal dentro del ámbito escolar. Pero una vez más, una de las grandes olvidadas entre los padres es la salud ocular de sus hijos. Son muchos los niños que no se revisan la vista al comienzo del curso, a pesar de que los expertos afirman que el cuidado de la visión es imprescindible para maximizar el rendimiento escolar y evitar problemas de salud ocular que se puedan prolongar en el tiempo. Entre las afecciones más comunes en la niñez se encuentran la hipermetropía, la miopía y el astigmatismo.

«Tener una buena salud ocular y una visión cuidada es esencial en cualquier etapa de la vida, pero para los niños en las aulas lo es aún más. Es necesario que el alumno vea correctamente para aprender a leer, para ver bien la pizarra y al profesor cuando explica, para desarrollar la escritura… pero, además, el sentido de la vista ayuda al desarrollo de la psicomotricidad fina y a mejorar la coordinación ojo-mano», explica el Dr. Emilio Dorronzoro, jefe de Oftalmología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

En muchas ocasiones, los padres no son conscientes de los problemas de visión de los niños y ellos no lo expresan con claridad o no consideran que deban decirlo. Por ello, las visitas periódicas al oftalmólogo son la mejor manera de detectar los problemas visuales infantiles. «Es frecuente que los alumnos con problemas de visión que aún no han sido diagnosticados no solo rindan menos en el colegio, sino que suelan tener mayor dificultad para, por ejemplo, desarrollar el gusto por la lectura», añade Dorronzoro.

Existen ciertos comportamientos que pueden servir como alerta para saber que un niño puede estar sufriendo problemas de visión:

· El niño entrecierra los ojos o los guiña cuando tiene que levantar la vista hacia la pizarra o atender a las explicaciones del profesor.

· Se queja de dolores de cabeza o visión borrosa, sobre todo al final de la jornada escolar o a la hora de hacer los deberes.

· Tiene demasiada sensibilidad a la luz y le cuesta adaptar la visión en los ambientes oscuros.

· Se sienta demasiado cerca de la televisión.

· Parpadea con mucha frecuencia y le lloran los ojos.

· No enfoca la vista de manera precisa hacia lo que se le señala.

A pesar de que estar atento a estos síntomas es importante para detectar dichos problemas, es necesario incidir en la importancia de acudir al especialista al inicio de cada curso escolar y hacerlo de forma periódica o ante cualquier anomalía.