Areca: pon una palmera en tu vida
Se dice que esta planta tropical proviene de Madagascar, pero también es habitual encontrarla en países como Malasia. Forma parte de las mejores plantas de interior para purificar el aire, ya que filtra el formaldehído, el xileno y el amoníaco. Pero si hay algo de la areca que nos gusta especialmente es su capacidad de transportarnos visualmente a un paraje exótico, lo que se traduce en la creación de ambientes relajados, cálidos y confortables donde el estrés parece una palabra de otro mundo, y la productividad surge por sí sola.
Lavanda: el aroma de la calma
Uno de los remedios naturales más habituales para paliar el insomnio, acabar con los dolores de cabeza y eliminar el estrés de nuestras vidas, es utilizar el perfume de la lavanda. Ya sea al natural, en incienso, en aceite, o en bolsitas de hojas secas repartidas por armarios y cajones, el aroma de esta planta tiene propiedades asombrosas que nos ayudarán a estabilizar la mente durante esta complicada época. Si optas por decorar tu despacho con la planta al natural, disfrutarás además del placer de contemplar sus preciosas flores de color lila. ¡Una delicia!
Espatifilo: pura elegancia
Esta preciosa planta de hojas verdes y flores blancas es una de las mayores purificadoras del aire que existen. ¿Sabías que absorbe el benceno, el xileno, el amoníaco, el tricloroetileno y el formaldehído? Además, apenas necesita cuidados (ideal si no tienes mucha mano con las plantas), y como tiene una presencia sumamente alegre y elegante gracias a la combinación del blanco de sus flores y el intenso verde de sus hojas, se convertirá en la compañera perfecta para cualquier zona de estudio o trabajo que se precie.
Poto: de profesión trepadora
Cualquier atisbo de estrés o ansiedad se verá reducido si cuentas con un poto en casa. Y es que esta planta trepadora, aparte de ser invencible, tiene unas hojas grandes (lo serán todavía más si pulverizas muy fino a su alrededor) y superbonitas donde el verde se fusiona con tonalidades que oscilan entre el crema y el amarillo. Puedes colocarla en una maceta al uso o dejar que sus hojas trepen desde lo alto de un armario o estantería, dando lugar a una auténtica jungla que, por si fuera poco, se encargará de purificar el aire.
Cactus y suculentas: mini tesoros
Capaces de animar hasta el más soso y aburrido de los escritorios, los cactus y las suculentas son, probablemente, la forma más sencilla y asequible de generar el ambiente de trabajo que necesitas en casa. Su versión mini es perfecta para hacer multitud de originales composiciones: puedes colocarlas en pequeños cestos, crear un coqueto centro de mesa a modo de jardín con varios cactus y suculentas de distintos tipos, pintar tú misma las macetas… De esta forma, no solo estarás llenando de vida tu escritorio, también habrás potenciado tu creatividad en el proceso, ¡y eso es fabuloso!
