El acné y la piel grasa son dos de los problemas de la piel más comunes tanto en adolescentes como en adultos, esto es debido a que mientras más sebo produce la piel mayor es la probabilidad de que se tapen los poros e infecten provocando un brote de granitos, pues los folículos pilosos se tapan con la grasa y células cutáneas muertas; sin embargo existen otros factores que intervienen como la propensión genética, la dieta y factores externos.

La acumulación de sebo y la intervención de otros elementos hace que en la piel se forme el ambiente idóneo para el crecimiento de las bacterias que comienzan a colonizar el conducto de las glándulas sebáceas y provoca la descomposición del sebo, por eso se da la inflación y aparecen las pápulas y pústulas que se asocian al acné.

Para tratar este problema existen algunos tratamientos, pero también se puede hacer uso de remedios caseros que son realmente efectivos y requieres de ingredientes que puedes conseguir fácilmente.

El bicarbonato de sodio y el limón son los ingredientes que necesitaras para lograr reducir la producción de sebo
y eliminar de tu rostro el acné, el primer trabaja en vario niveles de la piel logrando penetrar en las más profundas capas de la piel logrando una limpieza efectiva.

El limón es uno de los mejores astringentes que existen en la naturaleza, tiene un efecto desinflamante y reduce las marcas de acné por su efecto aclarante, este ingrediente es ideal ya que evitará que se formen bacterias sobre la piel.

La combinación de bicarbonato con limón es una de las más efectivas debido a que limpian la piel a profundidad y la mantienen libre de toxinas por más tiempo que un jabón común, lo único que se debe hacer es mezclar el bicarbonato en polvo con el jugo de un limón hasta obtener una consistencia pastosa que se deberá aplicar en el rostro por 10 minutos y retirar con agua fría.

Es indispensable que se realice de noche y se evite la exposición a la luz solar directa si se tiene limón en la piel ya que podría causar manchas, no debe usarse más de 3 veces por semana y se debe evitar su aplicación si la piel es sensible o presenta irritación.​