Por: Teresa Medina Marroquín.
No es exagerado readaptar la frase atribuida a Porfirio Díaz para expresar un “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de su clase política”.
Sobra comentar que un amplio sector de esa “clase política” predicó por largos años la democracia, jurando que a lo largo de 36 años, a partir de 1987 (cuando Cuauhtémoc Cárdenas se le rebela a Miguel de la Madrid), respetaría las decisiones que el pueblo asumiera ante las urnas electorales.
Eso, sin embargo, sólo fue un bonito juego de palabras que a esa clase política le resultó imposible cumplir.
Y es que los intereses descomunales a los que estaban acostumbrados a recibir de los poderes en turno y a disfrutar, de pronto se cayeron, mejor dicho: se esfumaron.
Provocando una reacción como de manada salvaje y bestial, cuyo tropel generó un terremoto criminal.
Esa nueva realidad, mixtura de democracia construida por el pueblo y una guerra orquestada por Felipe Calderón, Vicente Fox y Carlos Salinas de Gortari, ha roto el equilibrio de la política nacional.
De ahí que muchísima gente tenga la percepción que estábamos mejor cuando el PRI monopolizaba el poder, que ahora cuando todo ha entrado a un estado de shock.
URGE SABER SI SON DELINCUENTES
Desde luego que lo mismo está sucediendo en los estados sin que Tamaulipas sea una excepción, y donde el anterior gobierno del PAN, de Francisco García Cabeza de Vaca, parece irse encima de la ciudadanía y del nuevo gobierno de Américo Villarreal Anaya desde sus trincheras punitivas.
Tampoco sobra comentar que ese nuevo Tamaulipas se encuentra sobrecargado de amagos y arrogancias que se dice aún mantienen en el poder al fiscal Irving Barrios Mojica y al auditor superior del estado, Jorge Espino Ascanio.
Sin embargo, afirmar que estos funcionarios se tienen que ir sólo porque sí, o porque forman parte de tóxicos residuos de un pasado que según acusa el nuevo Gobierno de Tamaulipas fue descubierto con graves evidencias de corrupción, no me parece lo correcto.
Antes se tendría que reconocer que Américo Villarreal Anaya ha dado muestras claras de legalidad y de respeto a las instituciones de la entidad.
De manera que si Irving y Ascanio tendrán que dimitir a sus puestos o de plano ser echados sería por incompetentes o porque, de comprobárseles, habrían encubierto toda una criminalidad o una terrible corrupción, o ambas, como en no pocos escenarios se sospecha, y ahora también desde la tenaz percepción de la gente.
Incluidos los compromisos del candidato a senador Manuel Muñoz Cano que promete, de ganar el escaño, continuar promoviendo las investigaciones contra esa corrupción, ignorando si algo parecido habrá dicho el “JR” José Ramón Gómez Leal, olvidándonos de la señora Imelda Sanmiguel.
La cosa sería que el pueblo vuelva a respirar el aire puro de la ley y la justicia aquí y allá, y al decir allá me refiero a un Gobierno Federal que ya no encuentra la puerta con tanta maledicencia y acusación contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Aunque “curiosamente” la Fiscalía General de la República no parece mover ninguna carpeta de investigación, soltando muy malas vibras por toda la geografía nacional y donde el hecho de que Alejandro Gertz Manero esté enfermo, nada tiene que ver con que toda la obligación justiciera de esa dependencia esté prácticamente paralizada desde hace cuatro años.
Quizá esa sea la causa de que los corruptos se envalentonen y no hayan seguido los pasos de Felipe Calderón que ya escapó a España.
GATTÁS AGRADECE AL GOBERNADOR
Gran entusiasmo se percibe en el alcalde de Victoria, Eduardo Gattás Báez con el Fondo de Capitalidad donde la capital del estado dispondrá de mayores recursos públicos que le permitirán la realización de mayores servicios básicos y la reactivación de la economía local. Agradeció Gattás el importante apoyo del gobernador Américo Villarreal Anaya para que a través del Fondo de Capitalidad la ciudad logre una esperada y merecida transformación.
¡Feliz miércoles!
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