La época invernal causa cuadros de deshidratación caracterizados por boca seca, dolor de cabeza y, en casos extremos, confusión, mareos, latidos cardíacos rápidos, ojos hundidos y respiración acelerada, explicó Miguel Ángel Gómez Sámano, endocrinólogo con especialidad en Medicina Interna.

“Las bajas temperaturas disminuyen el deseo de beber agua, pero elevan el gasto energético, el deseo de orinar”, explicó el especialista tras referir que también aumenta el riesgo de sufrir afecciones respiratorias.
En esta época, comentó, la Secretaría de Salud (Ssa) recomienda beber alrededor de ocho vasos de agua natural por día dependiendo de la edad, género, actividad y estado fisiológico. Y también, abundó, suero oral de grado médico avalado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

“Es importante asegurarse de que sea un verdadero suero oral con el balance ideal de electrolitos como sodio, potasio, calcio y magnesio, y de glucosa. Solo así se promueve el transporte de sodio y agua al interior de la célula para facilitar la rehidratación, de lo contrario, se beberá únicamente una bebida refrescante que lejos de hidratarnos nos va a deshidratar”, abundó Guadalupe Montes Casillas, experta en Nutrición Clínica y maestra en Ciencias de la Salud por el Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Por ello, la química farmacobióloga Luisa Fernanda Castro Pantoja recomendó mantenerse alertas para detectar la publicidad engañosa de bebidas que se promueven como sueros rehidratantes sin serlo.

La Ley General de Salud, artículo 226 fracción VI, establece que los electrolitos orales son medicamentos que no requieren receta médica y que pueden expenderse en otros establecimientos que no sean farmacias; por lo tanto, al ser medicamentos del grupo seis no deben cumplir con las normas de etiquetado de la NOM-051 y no ostentan octágonos de advertencia en sus etiquetas.

“A diferencia de un suero de grado médico, hay bebidas saborizadas supuestamente rehidratantes que no cuentan con glucosa o electrolitos en las cantidades necesarias para hidratarnos. De hecho, no tienen número de registro sanitario y su etiquetado se rige por la NOM 051, por lo tanto, van a tener octágonos de advertencia en su etiqueta”, aclaró.
La experta en regulación sanitaria dijo que el artículo 22 del Reglamento de la Ley General de Salud en materia de publicidad indica que las bebidas no pueden declarar propiedades que no puedan comprobar o que son útiles para prevenir, aliviar, tratar o curar una enfermedad, trastorno o estado fisiológico, como la deshidratación.

“Por ello, las bebidas saborizadas adicionadas con electrolitos y que no tienen glucosa en su formulación no deben tener leyendas que les atribuyan propiedades como las ya mencionadas. Si lo hacen engañan al consumidor, violan la ley y ponen en riesgo la salud al prometer cosas que no cumplirán”, aseveró.
Leer la etiqueta de los productos que usamos para rehidratarnos, añadió, es fundamental para preservar la salud y evitar daños de bolsillo.

“No es lo mismo usar una bebida refrescante que falsamente dice cumplir los objetivos de un suero, que rehidratarse con una solución de grado médico avalada por Cofepris. El resultado nunca será el mismo, por eso hay leer las etiquetas”, añadió.
LG