por: Mtra. Nohemi Argüello Sosa.
La historia y cultura mexicanas se han construido con la participación y el esfuerzo de hombres y mujeres. No obstante, la historia se ha escrito con el silencio del femenino y borrando de las aportaciones de muchas mujeres; mencionarlas es necesario, las palabras importan.
El sistema de signos orales y escritos que utilizamos en la lengua española no solo permite la comunicación, también refleja las estructuras sociales y políticas que organizan nuestras vidas.
Si bien es cierto, nuestra Constitución establece el principio de la igualdad, su redacción continúa empleando el masculino genérico para referirse a todas las personas sin hacer distinción por su género, perpetuando un sesgo de género.
Procurador, ministro, magistrado, gobernador, jefe, senador, diputado, presidente, consejero, regidor, síndico son algunos de los masculinos genéricos contenidos en nuestra Carta Magna, los cuales invisibilizan a las mujeres, refuerzan barreras simbólicas que perpetúan desigualdades estructurales y envían un mensaje implícito: el liderazgo y la autoridad son roles masculinos.
En cuanto a los argumentos que defienden que el masculino puede representar a todos los géneros y señalan que el lenguaje incluyente «complica» los textos legales o es «innecesario», son posturas que minimizan el impacto negativo del masculino genérico. Además, existen investigaciones en lingüística que demuestran que esta práctica activa en la mente imágenes predominantemente masculinas, invisibilizando a las mujeres.
En un país donde las mujeres ya enfrentan obstáculos significativos para acceder a posiciones de poder, el lenguaje excluyente refuerza las barreras culturales que cuestionan su capacidad de liderar. Asimismo, impacta negativamente a las niñas y adolescentes que crecen sin escuchar que pueden ocupar cargos como procuradora, ministra, magistrada, gobernadora, jefa, senadora, diputada o presidenta, lo que limita sus aspiraciones y perpetúa estereotipos de género.
La reciente iniciativa de la senadora Olga Sosa, que busca modificar 27 artículos de la Constitución para incluir el término «presidenta» junto a «presidente» y que fue aprobada en forma unánime, atiende esta necesidad de avanzar en nuestra forma de comunicarnos.
Una reforma que no se trata únicamente de añadir una letra “a”, sino de reconocer la presencia y la contribución de las mujeres en los espacios de poder, rompiendo con siglos de exclusión lingüística y política. Un paso decisivo en la lucha por la igualdad sustantiva.
La reforma propuesta no es meramente semántica; es una reforma profundamente política. Al incluir “presidenta” en la Constitución, no solo se reconoce que las mujeres ocupan y lideran altos cargos, sino que se envía un mensaje de paridad y equidad que permea a toda la sociedad, lo que contribuye a normalizar la presencia de mujeres en el poder, inspirando a futuras generaciones a verse como líderes legítimas.
El silencio del femenino en los textos legales no es un problema trivial; es un reflejo de las estructuras patriarcales que persisten en nuestras instituciones.
Por lo que romper el silencio del femenino en nuestra Constitución, no solo es cuestión de palabras, es un asunto de igualdad. a. ¿Usted qué opina?
En otros temas, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) ha incrementado el número de becas que se otorgan a sus estudiantes, el rector Dámaso Anaya Alvarado señaló que se privilegia a quienes destacan por su esfuerzo académico, pero también tomando en cuenta a quienes por motivos económicos ponen en riesgo sus estudios profesionales.
En ese sentido, el rector de la UAT dijo que en el último año se logró duplicar el número de becas dirigidas a estudiantes de educación media superior y superior, pasando de seis mil quinientos apoyos a casi 13 mil incentivos.
Entre los apoyos que reciben los estudiantes de la UAT se destacan las becas Futuro Tamaulipas, Jóvenes de Nivel Superior, que otorga el Gobierno del Estado a través del Instituto Tamaulipeco de Becas, Estímulos y Créditos Educativos (ITABEC); en este rubro en la convocatoria más reciente resultaron beneficiados 9088 estudiantes, lo que representa un aumento del 29.4 % en comparación con las becas otorgadas en el año anterior.
De igual manera, durante los ciclos escolares de primavera, verano y otoño 2024, se logró un incremento del 2.4% en las becas de inscripción. Además, en cada período se otorgan estímulos económicos a hijos del personal docente que destacaron por su alto desempeño en las distintas escuelas, facultades y unidades académicas de esta casa de estudios.
Durante la presente administración se ha creado la convocatoria Beca UAT para el período 2025-1, dirigida a estudiantes que representan a la universidad en actividades deportivas o culturales, o bien, que participan en programas de humanismo social; así como la convocatoria de apoyos para estudiantes con discapacidad permanente que estén próximos a ingresar o reinscribirse en algún programa de bachillerato, licenciatura o posgrado en la UAT.
De igual manera se instituyó y entregó por primera vez la beca Labor Humanista, que recientemente se otorgó a veinte estudiantes en reconocimiento a los valores de la generosidad, la solidaridad, el respeto y el bien común.
Al cierre del periodo escolar se reconoció con la beca de excelencia académica a ciento treinta y seis estudiantes de bachillerato, técnico superior y licenciatura, y se otorgaron quinientos treinta y cuatro estímulos económicos a los promedios más altos de cada grado y programa.
