Un rostro de porcelana no es tan fácil de conseguir en la vida real. Antes de empezar, colócate debajo de un buen foco donde puedas ver perfectamente la luminosidad natural de tu piel. A partir de ahí, devuélvele la vida a las zonas más apagadas del rostro con el corrector, unifica el tono con la base de maquillaje y perfila los rasgos con los polvos bronceado

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