EL RECTOR DÁMASO ANAYA IMPULSA EL VALOR DE LA
EDUCACIÓN Y SUS PROYECTOS
por: Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Cuando en los medios y redes sociales nos enteramos que el rector de la
UAT, Dámaso Anaya Alvarado, lleva a cabo, desde su ungimiento en ese
relevante cargo, una serie de giras de trabajo permanentes, la percepción
parecería darnos a entender que el señor rector tuviera el don de la
ubicuidad.
No se quiere decir que lo tenga literalmente, pero sí en los aspectos que,
movidos por la convicción de impulsar a la UAT a niveles muy altos,
contribuyen a hacer de la máxima casa de estudios de Tamaulipas una
institución donde el valor y la calidad de vida de los universitarios, que
cursan sus carreras o los egresados, venga a ser de primer nivel.
Ese valor y esa calidad de vida, paralelos a buenos salarios profesionales,
son indicadores de que el líder de la UAT tiene una visión de futuro donde el
florecimiento en la vida de todos los universitarios, egresados o no, pero
más los que ahora se enfrentan a un futuro social cada vez más incierto,
sea un ejemplo a seguir no sólo entre esa misma comunidad universitaria
sino entre el resto de las escuelas de educación superior del estado de
Tamaulipas.
Recordemos que los grandes forjadores de universidades siempre
coincidieron en que “El valor de una educación universitaria se percibe en la
vida diaria y de sus familias de quienes se gradúan en las diferentes
carreras”.
Ahí radican, de acuerdo a lo que vemos muchas y muchos, los esfuerzos de
un rector que, como si tuviera el don de la ubicuidad, lo vemos en contacto
permanente con maestros y alumnos, desde el Campus Victoria, pasando
por los de Nuevo Laredo, Reynosa Aztlán, Reynosa Rodhe, Río Bravo,
Valle Hermoso, Matamoros, Mante y el Centro Universitario Tampico-
Madero.
Vaya, ¡cómo ha crecido la UAT!, y cómo han florecido sus contribuciones a
la sociedad tamaulipeca en su conjunto y al país entero, pues es de
destacarse que un número considerable de sus egresados se desempeñan
en organigramas de los sectores privado y público.
Y a eso se le llama la capacidad de lo que sus estudiantes pudieron llegar a
ser por el apoyo de maestros y directivos, convirtiéndose en profesionistas
cuya vida da testimonio de que desde Tamaulipas también podemos –¡y
mucho!– contribuir a la economía de la nación.
UN PROYECTO QUE ENTRÓ A LA CATEGORÍA DE IMPACTO SOCIAL
Leía apenas hace unas horas, por ejemplo, que los emprendedores de la
UAT que triunfaron en el certamen de la ANFECA, cuyas siglas significan
Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría y
Administración, realizado en la Universidad Autónoma de Coahuila,
ganaron el primer lugar en la Expo Regional Emprendedora.
A los alumnos María Almazán Rodríguez y Eduardo Gallegos Domínguez
los felicitó personalmente el rector Dámaso Anaya Alvarado, motivándolos a
continuar en la etapa nacional donde presentarán un proyecto “cuyo
propósito es diseñar un prototipo para el tratamiento del agua”, denominado
“Fluvient”, que “consiste en un filtro de aguas grises pensado para evitar el
desperdicio de agua potable”.
Trasciende que este proyecto “entró en la categoría de Impacto Social por la
importancia que reviste el problema de abasto de agua que vive el país”.
Un trabajo científico, decíamos, de los diseñados para aportar soluciones
trascendentales e históricas, básicamente cuando hoy ese tipo de proyectos
urgen a la sociedad y a los gobiernos.
También es justo mencionar que además de María Almazán y Eduardo
Gallegos, forman parte del equipo de emprendedores Nelson Guadalupe
Ruiz Salazar y Guadalupe Lizbeth García Leal, asesorados por el Dr.
Santos Linares Maldonado y el Maestro Leonardo Reyes Ayala.

