Por: Lic. Teresa Medina Marroquín.-
A todas luces es evidente que en este país se disemina una crisis donde la violencia pública generada por la delincuencia organizada, parece demostrar que incluso está más armada que el propio Ejército y la Marina.
Y ya no se diga de las policías tipo Guardia Estatal y Guardia Federal, la Ministerial Federal de la FGR y las investigadoras de los estados que dependen de las fiscalías locales.
Ese desparramamiento del desorden, la anarquía y el caos social hacen que las crisis económicas, la pobreza y el desempleo simplemente no “pinten” en las mentes de los ciudadanos.
Es decir, que la inseguridad venga a ser el peor de todos los demonios, de alguna manera apocalípticos, que se han presentado para hacernos sufrir, por más que se diga, incluso desde Estados Unidos, que todo esto sólo es provocado por los poderosos cárteles del narcotráfico, a los que traen entre ceja y ceja los mismos gringos con la ganas de legislar y convertirlos en grupos terroristas.
O sea, para brincar la frontera, y ahora sí, perseguirlos, aunque realmente sería una nueva invasión. Vendrían por el resto.
Curiosa y aterradoramente es el Gobierno de los Estados Unidos el que se ha comprobado es quien promueve el tráfico de drogas que a gran escala comienzan a manejar los mexicanos desde el territorio nacional.
Pero que es en Estados Unidos donde se “perfeccionan” todos los males, reduciéndose a una sola cosa: la distribución que sólo ellos saben cómo hacerla en todo su vasto territorio de 50 entidades.
De hecho, es tanta la violencia que hasta nuestro estado, Tamaulipas, llegó este lunes uno de los avisos más graves del caos social con el atentado que sufriera el secretario general de Gobierno, Héctor Joel Villegas González.
Un desplante de violencia en donde el número dos en la estructura del Gobierno del Estado que encabeza el médico Américo Villarreal Anaya salió ileso, pero obviamente conmocionado, lógicamente, tratándose de un funcionario que se sabe sólo se dedica a trabajar y a manejar lo mejor posible la difícil encomienda de llevar la política interior, siempre muy compleja.
Pues es imposible que un solo hombre, por talentoso que sea, pueda ser capaz de quedar bien con todos los grupos sociales y de poder que, en la mayor parte del tiempo reclaman del gobierno respuestas, incluso muchas imposibles de responder.
MUCHOS YA NO CREEN SEA LA DELINCUENCIA ORGANIZADA
¿Cuál es entonces el fondo, el centro, el núcleo de la mayoría de los conflictos que hacen de México una nación tan violenta?
Muchos ya no creen que se trate de la delincuencia organizada y de la delincuencia no organizada causada por la pobreza ancestral que hasta nuestros días ha sido difícil de resolver.
¿Qué es entonces? Los más inteligentes investigadores, que nada tienen que ver con patrocinios políticos, revelan que la causa principal de todo el desastre con el que nos hemos topado las y los mexicanos en casi todo lo que va del siglo XXI es la avidez de poder.
¿De quiénes? Pues de todos los grupos que buscan la Presidencia de la República y las 32 gubernaturas, así como las presidencias municipales de ciudades como Guadalajara, Monterrey, Puebla, Veracruz, Tijuana, Reynosa, Nuevo Laredo, Cancún y Ciudad Juárez, por citar unas pocas donde los presupuestos son cuantiosos y los cargos son muy influyentes.
Y dígame si no es así, cuando en la alianza opositora PAN, PRI, PRD ya aparecieron graves cuarteaduras a sus pactos, y hasta renuncias al tricolor de los senadores Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu y Eruviel Ávila, molestos por la forma en que desde su partido se llevan las cosas para lanzar al candidato presidencial, como igual sucede entre las “corcholatas” de Morena, básicamente con las amenazas de Marcelo Ebrard que no reconoce, por alguna razón, que Claudia Sheinbaum vaya arriba en las encuestas.
TEMPORADA DIVISIVA, ESPECIAL PARA LOS ENFRENTAMIENTOS
Yo no afirmo, pues no he hecho ninguna investigación exhaustiva y científica para asegurar que la avidez por el poder esté detrás de la violencia. No obstante, obsérvese, son los políticos y sus alianzas los que están al borde y sufriendo estallidos de ataques de nervios, para los que, hablándolo seriamente, no existe de momento una solución eficaz y rápida, recordando que todas las historias divisivas siempre han terminado (irremediablemente) en guerras.
¡Feliz miércoles!
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